Proyectan un 35% más de tasas: el esfuerzo no puede ser siempre del vecino
Sebastián Federico Borda pidió explicar cómo se calculó el aumento y qué alternativas evaluó el Municipio antes de trasladar una nueva carga a las familias, los comercios y la industria de Lobos.
El bolsillo del vecino no debe funcionar como respuesta automática a cada dificultad del Municipio. Ese es el planteo del economista Sebastián Federico Borda, presidente de la Comisión Interna de Trabajo, en un análisis exclusivo para FM Reencuentro, realizado a título personal ante el incremento de tasas proyectado para 2027.
El secretario de Hacienda, Gonzalo Menestrina, anticipó una actualización cercana al 35%, mencionando la pérdida de poder adquisitivo municipal y las diferencias entre los aportes provinciales y los gastos locales en seguridad y salud. Sin embargo, los fundamentos difundidos no permiten reconstruir cómo se llega a ese porcentaje.
La dimensión de las cuentas ayuda a ordenar la discusión. Entre enero y septiembre de 2026, Lobos registró un gasto corriente promedio cercano a 2.000 millones de pesos mensuales, según la información oficial del propio Municipio.
En seguridad, el funcionario señaló que la Provincia aporta 15 millones mensuales y que el combustible demanda 24 millones. La diferencia es de 9 millones, a la que deben agregarse los demás gastos mencionados. Esa necesidad merece atención, pero el ejemplo, por sí solo, no explica una suba general de tasas del 35%.
También corresponde revisar las decisiones internas. Hasta septiembre, el Municipio registró aproximadamente 630 millones de pesos en mantenimiento y reparación de vehículos, maquinaria y equipos. Conocer qué trabajos comprende esa cifra y cómo se relaciona con la renovación de la flota forma parte de una discusión seria sobre el uso de los recursos.
Para Borda, la responsabilidad también es política. Si el gobierno local anticipa que el rumbo económico que acompaña puede debilitar la recaudación, debe considerar cómo ese mismo escenario afectaría a quienes trabajan, producen y pagan sus tasas.
Los vecinos no pueden quedar atrapados entre una economía que les exige ajustarse y un Municipio que les pide pagar más. Si a la administración le preocupa perder poder de compra, también debe preocuparle la capacidad de pago de las familias y de la actividad productiva local.
Antes de establecer una nueva carga, corresponde explicar cuánto aumentará cada servicio, qué ingresos se esperan y qué alternativas se evaluaron. Revisar contrataciones, ordenar prioridades y gestionar financiamiento para obras son parte del esfuerzo que la comunidad tiene derecho a conocer.
El bolsillo del vecino no es la caja de emergencia del Municipio. La sensibilidad se demuestra en las decisiones: antes de exigir otro esfuerzo a Lobos, la gestión tiene que mostrar el suyo.
