«Después de casi once años de gestión…»
Análisis de Sebastián Federico Borda
EL RIESGO DE DEJAR UN LOBOS MÁS CHICO
«Después de casi once años de gestión, el balance del oficialismo también debe medirse por la capacidad que conservará el Municipio para responder a sus vecinos. Las cuentas a septiembre de 2026 muestran obligaciones crecientes y un desequilibrio entre ingresos corrientes cobrados y gastos corrientes devengados. Son señales que requieren explicaciones y un plan.
El riesgo de dejar un Lobos más chico no se refiere a su superficie, sino a entregar un municipio con menos capacidad para mantener caminos rurales, mejorar calles, sostener servicios y realizar obras. Cuando los compromisos aumentan, importa conocer con qué recursos se atenderán y qué margen quedará para las necesidades de la comunidad.
Obligaciones que crecen
Entre diciembre de 2025 y septiembre de 2026, el pasivo total declarado pasó de aproximadamente $1.082 millones a $1.948 millones: un aumento cercano al 80% en pesos nominales. Convertidos al tipo de cambio de cada cierre, esos valores equivalen a unos US$731 mil y US$1,27 millones, respectivamente: una suba aproximada del 73% en dólares.
Esta distinción es importante. Son dos formas de expresar la misma variación, no dos aumentos diferentes ni una medición ajustada por inflación. Tampoco todo el pasivo equivale a deuda vencida.
En esa misma comparación, el activo aumentó alrededor del 8,5% y el patrimonio neto un 0,8%, ambos medidos en dólares. Las obligaciones crecieron mucho más que el patrimonio contable registrado.
Un desequilibrio que necesita respuesta
Entre enero y septiembre, los ingresos corrientes cobrados quedaron aproximadamente $494 millones por debajo de los gastos corrientes devengados. Es decir, lo recaudado por ingresos corrientes no alcanzó para cubrir las obligaciones reconocidas por gastos corrientes de ese período.
No se trata de equiparar devengado con dinero efectivamente pagado. Precisamente, hace falta explicar cómo se financió esa diferencia, qué obligaciones permanecen pendientes y cuál es el plan para recuperar el equilibrio.
Menos caja no significa dinero desaparecido
La caja y los bancos pasaron de aproximadamente $2.762 millones al cierre de 2025 a $441 millones en septiembre de 2026. Pero sería incorrecto concluir que toda esa diferencia se gastó o desapareció.
La ejecución también registra aplicaciones a inversiones financieras por $2.050 millones. Ese importe representa movimientos del período, no acredita por sí solo cuánto permanecía invertido al cierre ni su disponibilidad inmediata.
Por eso, la evaluación debe integrar caja, bancos, colocaciones financieras y obligaciones. Se necesitan saldos conciliados, vencimientos y una identificación clara de los recursos de libre disponibilidad y de aquellos afectados a destinos específicos.
Qué inversión queda para los vecinos
Durante enero-septiembre se devengaron aproximadamente $795 millones en gastos de capital, equivalentes al 4,2% del gasto corriente y de capital del período.
La pregunta no termina en cuánto se registró. Es necesario identificar qué obras se ejecutaron, qué equipos se recibieron, qué quedó pendiente y qué utilidad concreta tendrá esa inversión para la comunidad. Una autorización o una adjudicación no equivale, por sí sola, a una obra terminada ni a un pago realizado.
La mirada de largo plazo
El primer balance completo localizado, correspondiente al cierre de 2016, mostraba un patrimonio neto contable equivalente a US$16,8 millones. En septiembre de 2026, esa cifra equivale a unos US$6,2 millones.
La comparación exige cautela: 2016 ya incluye un año de la actual gestión, los valores contables no son tasaciones de mercado y la conversión depende del tipo de cambio de cada fecha. Además, el pasivo es menor que en aquel cierre. Estos números no prueban por sí solos una pérdida equivalente de bienes físicos.
Para evaluar qué recibió y qué dejará esta administración hacen falta inventarios comparables, registros patrimoniales y documentación de las obras y los bienes incorporados.
Explicaciones y planificación
El riesgo de dejar un Lobos más chico exige respuestas concretas: cómo se recuperará el equilibrio, qué obligaciones deberán afrontar las próximas administraciones y qué recursos quedarán disponibles para sostener servicios e inversión.
No alcanza con anunciar obras ni con mostrar un saldo aislado. Los vecinos tenemos derecho a conocer la situación completa y el plan para mejorarla. Después de casi once años de gestión, esa es una responsabilidad que el oficialismo debe asumir: explicar qué capacidad tendrá el Municipio para seguir mejorando Lobos.»
Fuentes:
Cierre de 2025:
https://lobos.gov.ar/estadoscontables/2025_situacioneconomicofinanciera.pdf
Situación al 30/09/2026:
https://lobos.gov.ar/responsabilidadfiscal/2026_situacioneconomicofinanciera.pdf
Texto enviado por el Partido Radical de Lobos (UCR)
