Síndrome metabólico, una epidemia silenciosa

El síndrome metabólico no es una enfermedad nueva: hace al menos 100 años que se denominó así un conjunto de trastornos que aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2 y patologías cardiovasculares, y que origina morbilidad y mortalidad prematuras en la población de todo el mundo.  Las alteraciones que ocurren en el SM incluyen la dislipidemia, la elevación de la presión arterial, valores glucémicos alterados, obesidad abdominal y resistencia a la insulina. Además, se han asociado al SM otras anomalías como el estado proinflamatorio y protrombótico crónico y la enfermedad del hígado graso no alcohólico.

El trabajo desarrollado entre el CIM en colaboración con investigadores de la UNL ha arrojado luz sobre un posible enfoque terapéutico prometedor para tratar algunas de las alteraciones presentes en el Síndrome Metabólico (SM) mediante la administración oral del aceite de cannabis. El estudio analizó los efectos del aceite de cannabis en un modelo experimental de la enfermedad, inducido en ratones de laboratorio por una dieta rica en sacarosa.

Para poder evaluar el potencial terapéutico del aceite de cannabis, los investigadores dividieron a los animales en tres grupos durante un período de 21 días: el primer grupo se alimentó con una dieta estándar de laboratorio, el segundo grupo recibió una dieta rica en sacarosa y el tercer grupo recibió la misma dieta rica en sacarosa junto con la administración oral diaria de aceite de cannabis. Es de destacar que los ensayos en modelo murino, que fueron realizados en el laboratorio de Santa Fe, se implementaron bajo condiciones que respetan las normas de bienestar animal.

En su estudio, los investigadores analizaron diversos indicadores del estado de salud de los tres grupos de animales a lo largo de los días. Identificaron diferencias significativas entre los grupos con y sin administración oral del aceite, que sugieren el potencial terapéutico de cannabis en el contexto del Síndrome Metabólico.

Uno de los principales hallazgos fue la influencia del aceite de cannabis en la presión arterial. Se observó que la administración de aceite de cannabis redujo significativamente la presión arterial sistólica y diastólica en animales con Síndrome Metabólico inducido por dieta, a partir de la segunda semana. Esto resalta la posibilidad de que los cannabinoides presentes en el aceite puedan tener un efecto beneficioso en la regulación de la presión arterial.

Además, se encontró que el aceite de cannabis mejoró una serie de parámetros metabólicos en los animales con SM. Los niveles de triglicéridos, colesterol y ácido úrico se redujeron significativamente con la administración de aceite de cannabis, acercándose a los valores observados en el grupo control, que recibió la dieta estándar. También pudieron detectar una disminución en las enzimas indicadoras de daño hepático, así como una mejora en el contenido hepático de triglicéridos y colesterol. Estos resultados sugieren un efecto hepatoprotector del aceite de cannabis.

El estudio también destacó el efecto analgésico del aceite de cannabis en el grupo alimentado con SRD, lo que indica un posible beneficio en el manejo del dolor en condiciones metabólicas adversas.

Si bien estos hallazgos son alentadores, es importante señalar que los resultados se obtuvieron en un modelo animal y, por lo tanto, deben interpretarse con cautela al aplicarlos a los seres humanos. Sin embargo, este estudio brinda un nuevo enfoque hacia el potencial terapéutico del aceite de cannabis en el tratamiento de algunas alteraciones relacionadas con el SM, como la hipertensión, la dislipidemia y el daño hepático.

Próximas investigaciones serán esenciales para comprender completamente los mecanismos detrás de estos efectos y su aplicabilidad en contextos clínicos. El grupo aborda específicamente el efecto de cannabis sobre el daño hepático “Contamos para eso con dos fuentes de financiamiento: la  Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, y el Programa de Investigación en Cannabis, de Nación, estamos en la fase de ensayo para evaluar qué posibilidades de frenar el daño hepático o mejorar la recuperación ofrecen distintas formulaciones de aceite de cannabis hechas a partir de las variedades propias” detalla Sedan.

La importancia de las cepas propias

El aceite empleado en los ensayos fue de una de las cepas propias desarrolladas en la UNLP, la más rica en CBD, en una proporción de 2:1 respecto de THC. Se trata de la Cepa Argentina Terapéutica 1, obtenida originalmente por un grupo de cultivadores de la Asociación Cultural “Jardín del Unicornio· (CABA), quienes trabajan con cannabis hace más de 20 años.

Andrinolo explica esta elección: “La elección de la variante rica en CBD tiene que ver con el prohibicionismo. Históricamente, se consideraba que el CBD, que también se puede extraer del cáñamo y es más barato, era la sustancia ´buena´, mientras que el THC se consideraba como ´mala´. Esta idea condujo a que aún hoy exista mucha más investigación realizada sobre CBD, mientras que los efectos de THC fueron menos estudiados. Por eso los aceites más ricos en CBD suelen ser los elegidos para comenzar las investigaciones.”

Los investigadores plantean que será necesario correr ese límite, que no se basa en cuestiones científicas. “Si bien ahora se pueden estudiar más cannabinoides y tenemos leyes al respecto, el prohibicionismo no terminó”, explica Andrinolo. “La invisibilización de algunos de los actores de la escena cannabica, como grupos de investigación, productores y pequeños fabricantes de  derivados cosméticos de cannabis, es aún muy patente. Las limitaciones regulatorias que restringen a trabajar con CBD (considerada como no psicoactiva) limitando el uso de THC, deben ser reconsideradas porque afectan a un buen acercamiento al cannabis medicinal”.

Otro de los aportes del grupo está relacionado con la producción de aceites con cannabinoides en estado ácido, los cuales, según un estudio realizado por el grupo en nuestra región, son empleados tanto por los consumidores del aceite medicinal artesanal provisto por las ONG como por quienes hacen uso directo de la planta. Andrinolo explica que “Es muy difícil, técnicamente, estabilizar los cannabinoides ácidos, tanto que no están disponibles actualmente en ninguna de las formulaciones comerciales, en ningún lugar del mundo. Solo un equipo de investigadores ha reportado su estabilización en laboratorio, como un gran logro. Sin embargo, encontramos que los usuarios locales cuentan con esos saberes.  Uno de nuestros aportes es haber realizado el mecanismo completo de traducción de lo artesanal a lo industrial, manteniendo las características asociadas al producto.”  Este desarrollo posibilitará que se realicen más estudios sobre los cannabinoides en su estado ácido, los cuales ofrecen toda una gama de efectos terapéuticos que aún no han sido explorados sistemáticamente.

Con cada nueva investigación, con cada ida y vuelta desde los productores a la academia, la UNLP nos acerca a una mejor comprensión del potencial de la planta de cannabis como bien social, para mejorar la salud y el bienestar de las personas.