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«En lo que se falló, no es en esa decisión, sino en que todos teníamos una perspectiva de lo que iba a pasar en el mundo distinta a lo que está pasando ahora. Sabíamos que los precios bajos iban a seguir unos meses más, pero que luego del segundo semestre del 2016, los precios iban a rebotar por el aumento de las exportaciones a China», afirmó y agregó: «La sorpresa para todos ha sido que las perspectivas del mercado internacional siguen siendo malas para el segundo semestre del año. Las condiciones de mercado cambiaron a principios de enero de 2016»[1].

 

En marzo del año 2014 anticipamos la posibilidad de la debacle que finalmente llegó. Luego confirmamos su intensidad y citamos a fines de ese año a expertos que la extendían al año 2017.

El precio internacional esperado de la leche en polvo entera para el año 2016 y el primer semestre del 2017 fluctúa entre 1.950US$/t y 2.300US$/t. Estos valores equivalen, con un dólar de 15,0 $/US$, a 1,84$/l a 2,55$/l respectivamente para la leche cruda.

Está en manos de los productores que el mercado interno, que tiene un potencial para pagar la leche cruda -si no se sobreoferta- entre 4,50$/l y 5,00$/l, no coincida en aquellos valores. Es cierto que nunca quiso intentarlo, como es cierto también que nunca quiso hacerse cargo de las consecuencias de los excedentes. A lo sumo llorar por los rincones.

La industria se ha mostrado históricamente incapaz para poder resolver este dilema. Siempre recordamos la fábula de la rana y el escorpión, para comprobar que finalmente terminan mostrando su naturaleza, lo que está bien, aunque usted no lo crea.  ¿Lo podrá hacer hoy? ¿Podrá resistir la tentación por 18 meses? Hay que tener en cuenta que el espanto es muchísimo más efímero que el amor.

Finalmente, si no encontramos una respuesta adecuada, el resultado final va a ser una caída importante de la producción ¿7.500/8.000 millones de litros/año? En el 2003 ya estuvimos allí.

Hay una alternativa

Si pensamos en una articulación, esta vez virtuosa, entre el Estado, la industria y la producción que coordine la salida de los excedentes de este año y medio (no pretendamos más si queremos que no sea peor el remedio que la enfermedad), es posible que el daño no alcance las proporciones de otras épocas:

El Estado buscando los recursos necesarios, procurando transparencia e información y generando los compromisos indispensables con un porcentaje importante de la leche procesada.

La industria comprometiéndose en hacer el esfuerzo para dejar de sobre ofertar el mercado interno procurando el bien común, más allá de algunos intereses particulares que seguramente se van a tener que atender.

La producción regulando los excedentes para evitar extremos, supervisando los compromisos que se alcancen, advirtiendo a aquellas industrias que saquen los pies del plato pueden dejar de recibir leche.

Es difícil de lograrlo, pero 18 meses de restricciones en el mercado internacional es mucho tiempo y el daño va a ser cruel y extendido.

¿Será imposible?(2)

 

(1)      Quintana: “Somos plenamente conscientes de lo que está pasando”. Infortambo, 26/02/16.

(2)      Miradas-La trampa del crecimiento-Estertores 3-02/03/16-Manuel Ocampo

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