Una cuestión de educación y respeto

Sr. Director,
Solicito la publicación de la siguiente reflexión vinculada al basural a cielo abierto frente a la escuela 2 de Empalme Lobos.
Desde ya muchas gracias por darle difusión y por su atenta lectura del mismo.
Adjunto fotos que reflejan lo que escribo.
Cordialmente,
Mauro Casal
UNA CUESTION DE EDUCACION Y RESPETO
“Podrían engendrarse hijos educados si lo estuvieran los padres.”
Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.
“Educación es lo que la mayoría recibe, muchos transmiten y pocos tienen.”
Karl Kraus (1874-1936) Poeta, autor satírico y crítico austriaco.
Quisiera no tener que escribir estas líneas pero las circunstancias y los hechos, que se repiten a diario desde hace tiempo me generan la obligación de hacerlo, pues obviar la realidad, me haría cómplice de lo que acontece.
Me resulta una paradoja tener que hablar de permanente falta de educación, en las mismas narices de una escuela de mi barrio, pero aún consciente de que lo que escriba, pueda ser ignorado por quienes a diario hacen del espacio público un basural, no puedo quedarme callado, ni mucho menos de brazos cruzados.
Estoy desbordado de asco. Me causa repulsión ver cómo sin ningún tipo de pudor, ni de escrúpulo, ni de vergüenza, nos hacemos daños entre vecinos y no nos importa en absoluto lo que le pasa al otro, mucho menos, si lo que le pasa, ocurre un par de cuadras mas allá de mi casa.
Parece ser, que nos estamos olvidando de cuestiones mínimas, esenciales y fundamentales de respeto y educación.
No importa. Mientras no ocurra frente a mi vista, que siga sucediendo, total, a mi no me molesta.
Hoy por enésima vez, tuve que juntar del frente de la casa de mis padres; basura, desperdicios, restos de desechos de todo tipo y sangre, mucha sangre, de enseres femeninos y otros residuos vinculados a ¿higiene personal?, desparramada como si nada pasara, con el detalle de que mi padre no tiene la facilidad de juntarlos por sus propios medios, debido a estar en forma permanente, confinado al uso de una silla de ruedas.
Como si este hecho no fuera ya de por sí un dato a considerar, el basural a cielo abierto al que me refiero, paraíso de roedores y alimañas, se encuentra ubicado frente a una escuela, en Empalme Lobos.
La Escuela Número 2 y Secundaria 3, tiene el triste privilegio de albergar en su calle lateral, este decadente testimonio de nuestra falta de educación y de respeto, hacia el medio ambiente, hacia los jóvenes que asisten a la escuela y hacia mis padres, que absortos ven como desfilan vecinos, hombres y mujeres de diferentes edades, arrojando su mugre lejos de cada una de sus casas.
Lindas camionetas y autos que denotan una sólida posición de quienes las manejan, llegan en diferentes horarios y sus dueños raudamente depositan su basura en este lugar.
Algunos tienen el descaro de ensayar alguna excusa “Por mi casa no pasa el servicio de recolección”, “No puedo esperar dos días a que lo pasen a juntar”, “ah pensé que era un basural esto”, son frases habituales para tratar de justificar la vil y repudiable actitud.
Es fácil echarle la culpa al otro. Lo más fácil es culpar al Municipio, al recolector, o a quien sea, menos a nosotros mismos, que somos los principales responsables de esta vergüenza.
Es hora de empezar a hacernos cargo de nuestra decadencia moral que es por lejos un escándalo. Como vecinos no nos importa el otro. No tenemos respeto por nada y por nadie. Y así nos va.
Nos llenamos la boca hablando del cuidado del ambiente, del calentamiento global, de la disposición y del cuidado del agua, de la deforestación y de otros grandes temas y no somos capaces de cuidar nuestro metro cuadrado, nuestro barrio, el pedazo de tierra que está cien metros más allá de la puerta de mi casa.
Digamos las cosas como son:
No nos importa nada del medio ambiente, nada de la salud, porque no somos capaces de entender que un foco infeccioso, en el frente del otro, es un riesgo real en mi barrio, en mi localidad y nos termina afectando a todos.
Hantavirus, Leptospirosis, dengue y tantas otras calamidades, están a la vuelta de la esquina, y nosotros contribuimos a su desarrollo, sólo que es más fácil hacerse los tontos.
En nuestra casa, trabajo, comunidad o escuela podemos iniciar actividades concretas para mejorar el entorno. Para lograrlo necesitamos observar nuestro alrededor e identificar alternativas menos dañinas al ambiente, cambiar conductas y tomar decisiones basadas en el mejoramiento de la calidad de vida. No es complicado, pero hay que saber respetar y dar el ejemplo. No podemos pretender que nuestros hijos hagan y aprendan aquellas cosas que los mayores se desentienden.
Educación no es una mera transmisión de conocimientos. «Se trata de la construcción de personas».
La respuesta a lo que nos pasa está en el cambio de esta actitud. En la sociedad actual hay resistencia a las reglas, resistencia a entender que las cosas son de una determinada manera, vivimos en la cultura del hago lo que se me antoja y el otro que se joda.
Es hora de reformular el «contrato» entre los padres y la escuela para entender para qué se manda a los chicos a las instituciones educativas. La formación debe ser integral y depende de todos. El ejemplo empieza por casa.
En otros países puestos como ejemplo en el cuidado ambiental, no hubo recetas mágicas, sino un proceso de transformación gradual a partir del consenso de la sociedad sobre una visión estratégica de largo plazo, basado en el respeto y el valor del ser humano.
¿Podremos como sociedad lograr los consensos necesarios para definir una visión clara de largo plazo en estos temas? Soy pesimista, pero espero estar equivocado de lo que pienso.
Muchas gracias.
Mauro Casal


