Carta abierta a la comunidad y a las autoridades
Me llamo Norma Bello DNI 16.549.431 soy la mamá de Nahuel Bello
Escribo estas palabras desde el dolor, el cansancio y, sobre todo, desde la desesperación de una madre que ya no sabe a quién recurrir.
Mi hijo tiene 27 años y padece una enfermedad neurológica grave, degenerativa y sin cura. Día a día lo veo deteriorarse. Día a día lo veo perder fuerzas, movilidad, palabras, gestos. Día a día me duele el alma verlo así.
Hoy Nahuel está internado en el Hospital de Lobos porque en nuestra casa no contamos con las condiciones necesarias para cuidarlo como su estado lo requiere. Nuestro hogar no es un lugar preparado para su situación. No es habitable para su problemática. No tenemos los recursos ni el espacio adecuado.
En el hospital hacen lo que pueden, con voluntad y compromiso, pero la realidad es que no cuentan con las herramientas, los insumos ni la estructura necesaria para una patología como la de mi hijo. Nahuel no es un paciente para un hospital de agudos. Él necesita rehabilitación, cuidados especializados, acompañamiento permanente.
Por eso, desde hace más de un año, estoy gestionando una cama en la clínica de rehabilitación de Lobos. El único lugar cercano donde realmente pueden brindarle la atención que necesita.
Y hace más de un año me dicen que no hay lugar.
Un año esperando.
Un año viendo cómo mi hijo se apaga de a poco.
Un año preguntándome cómo puede ser que nunca se desocupe una cama, mientras se aloja a personas de otras localidades y se le niega el lugar a un vecino de Lobos.
La obra social me ofreció una alternativa en Capital Federal. Pero también hay que entender algo muy humano: mi hijo está atravesando sus últimos momentos de vida. Y yo quiero estar cerca. Quiero acompañarlo. No quiero verlo solo, lejos, en una ciudad donde no tenemos a nadie.
No quiero que sus últimos días sean entre paredes desconocidas.
Quiero que esté acá. Con su gente. Con su mamá. Con su historia.
Hoy soy yo quien se encarga de su higiene, de su confort, de sostenerlo, de hablarle, de cuidarlo. Estoy agotada física y emocionalmente, pero sigo adelante porque es mi hijo.
Lo que pido no es un favor. No pido caridad.
No pido donaciones. Pido lo que corresponde.
Pido que mi hijo tenga una atención digna.
Pido una cama en la clínica de rehabilitación de Lobos. Pido que las autoridades me escuchen.
Pido que alguien se haga responsable.Porque hoy me siento abandonada por el Estado. Me siento sola en esta lucha. Siento que golpeo puertas que no se abren. Siento que nadie ve lo que pasa puertas adentro de esta habitación donde mi hijo lucha por respirar, por tragar, por seguir. Esta situación no me deja vivir en paz. No puedo estar tranquila sabiendo que existe un lugar adecuado para él y que no puede acceder. No puedo resignarme a ver cómo se deteriora sin recibir lo que necesita.
Por eso escribo esta carta. Porque ya no sé a quién recurrir. Porque ya no sé qué más hacer.
Porque una madre no se rinde.A la comunidad de Lobos: gracias por acompañarnos, por preguntar, por preocuparse.A las autoridades: por favor, escúchenme. Mírennos. Háganse cargo. Mi hijo necesita hoy una cama en la clínica de rehabilitación. No mañana. No cuando sea tarde. Hoy. Con respeto, con dolor y con esperanza, Norma Bello ( Mamá de Nahuel Bello)



