Advierten que el Municipio busca aprobar una norma desconectada de la realidad

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Entrevistas - laura egli en la 102.9

El ingreso al Concejo Deliberante del proyecto para reformar el Código de Zonificación de Lobos encendió las alarmas en el ámbito político y profesional local. La concejal por la Unión Vecinal Conservadora (UVC) y arquitecta Laura Egli expresó su severo descontento ante la metodología empleada por la gestión del intendente Jorge Etcheverry, señalando que una normativa de semejante trascendencia para el futuro del distrito está siendo tratada a espaldas de los colegios profesionales y de los vecinos.

Egli puso de manifiesto el malestar que genera enterarse «de la mañana a la noche» de la llegada de un proyecto elaborado por un consultor externo como el arquitecto García Espil. Si bien reconoció la trayectoria académica del proyectista, enfatizó que la planificación urbana no es materia de figuras individuales ni de recetas importadas, sino un proceso colectivo que exige el conocimiento directo del territorio y de sus problemáticas cotidianas.

En ese sentido, remarcó que un código trazado sin un diagnóstico participativo carece del sustento real que Lobos necesita. La edil rememoró que a fines del año pasado existió la promesa oficial de entablar mesas de trabajo y talleres integradores entre el Municipio y los profesionales locales para analizar la actualización de una norma que rige desde 2001. Sin embargo, ese espacio de diálogo jamás se concretó y se pasó sin escalas al envío directo del texto al cuerpo deliberativo.

«Nosotros en Lobos somos una comunidad y sería un acto de gran egoísmo olvidarse de eso. Los profesionales que nacimos y vivimos acá estamos viendo las problemáticas todos los días desde hace décadas; por eso es indispensable que se nos consulte antes de imponer una norma tan rígida», cuestionó la edil.

La postura de la concejal hace especial hincapié en la marcada desconexión entre el ordenamiento propuesto por el Ejecutivo y la realidad estructural del partido. Frente a un panorama donde el acceso a la red pública de agua no alcanza al 40% del casco urbano y la cobertura de cloacas no llega al 30%, Egli advirtió que pretender densificar o cambiar las zonas sin resolver previamente las deficiencias básicas condena a los vecinos a seguir proyectando en función de pozos ciegos y perforaciones individuales, con el consecuente riesgo de contaminación.

Finalmente, la concejal remarcó la necesidad de evitar un «Estado bobo» que corra por detrás del crecimiento desordenado. Subrayó que, para transformar verdaderamente a Lobos e impulsar proyectos estratégicos de desarrollo local —como la creación de un polo tecnológico o la radicación del puerto seco—, la gestión municipal debe abandonar el hermetismo y escuchar a los más de 40 arquitectos activos, ingenieros, agrimensores y martilleros del distrito, garantizando una planificación donde la norma responda a las necesidades reales de la comunidad.

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