Casación confirmó el veredicto absolutorio y los abogados aguardan que la resolución quede firme
La noticia generó un profundo alivio en la comunidad de Lobos: la Cámara de Casación confirmó el veredicto absolutorio en favor de la familia Atencio, poniendo fin a un largo y cuestionado proceso penal. En el marco de la cobertura periodística, el doctor Juan Cisneros, uno de los abogados defensores, dialogó sobre los pormenores de la resolución, la fragilidad de la acusación inicial y las secuelas que deja una causa de semejante magnitud.
«Siempre en la justicia queda una instancia más abierta, ya que la fiscalía podría apelar a la Corte Suprema si quisiera», explicó el letrado al ser consultado sobre los plazos procesales. Sin embargo, aclaró que en supuestos de doble absolución dichos motivos de impugnación se reducen drásticamente a cuestiones estrictamente técnicas. «A medida que uno va subiendo en las instancias, los motivos de discusión se achican muchísimo. En este caso no están configurados en absoluto, por lo que entiendo que la fiscalía ni siquiera va a intentar ese camino», estimó, señalando que solo resta aguardar los diez días judiciales para que el fallo quede firme y consentido de manera irrevocable.
Al hacer memoria sobre los inicios del expediente, que implicó la acusación a los Atencio por un presunto robo agravado en banda y con uso de armas en un campo, el doctor Cisneros reconoció que la primera sensación fue de absoluta impotencia.
“Uno está acostumbrado a lidiar en la justicia penal y sabe que a veces dos más dos no es cuatro, pero en este caso era muy grosero cómo se estaba procediendo”, enfatizó. El abogado detalló que la imputación carecía de sustento probatorio sólido, basándose en testimonios vagos e imprecisos que ni siquiera incluyeron ruedas de reconocimiento físicas formales. «A una de las personas la identificaban supuestamente por ser ‘un gordito de ojos claros’, cuando Carlos no tiene los ojos claros. A ese nivel de precariedad llegaba la acusación. Hicimos todo con nuestro maletín de herramientas jurídicas, pero tuvimos que esperar al juicio oral para obtener el sentido común que no podía faltar», relató.
Para el abogado defensor, el costo humano de este proceso fue altísimo y generó un daño irreparable en el plano espiritual y familiar. «Para una persona trabajadora y de bien, que la acusen de un delito, que esté detenida y que su familia sufra por algo que no hizo, es algo terrible», reflexionó.
No obstante, destacó una particularidad favorable dentro del contexto local: «Ellos viven en Lobos y aquí los conoce todo el mundo. Por más que hayan pasado por este infierno, pueden salir a la calle con la frente en alta porque todos saben que fueron inocentes desde el primer momento. Ya han podido retomar sus tareas cotidianas». Respecto a la posibilidad de iniciar acciones legales o demandas civiles contra el Estado o los denunciantes, Cisneros indicó que los requisitos jurídicos están cumplidos, aunque aclaró que evaluarán los pasos a seguir una vez que los plazos procesales concluyan definitivamente.
Hacia el tramo final de la entrevista, el doctor reflexionó sobre las asimetrías del sistema judicial y el valor de este precedente: «Hubiera sido un escándalo que en un juicio oral bien llevado esto terminara en condena; ninguno nos habríamos podido sentir seguros de ahí en adelante. Es cierto que la justicia funciona distinto según quién sea el juzgado y que hay mucha gente inocente cumpliendo condena, pero en este caso, por fin, el final fue feliz», concluyó.
